Familia

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Los Trastornos de la Conducta Alimentaria son enfermedades que se desarrollan en el ámbito familiar. Por desgracia, es muy difícil de detectar y se puede desconocer la existencia de la enfermedad hasta muy avanzado el proceso; por eso es importante que los familiares sepan como detectar estos trastornos o en que síntomas fijarse.

A la hora de tratar un TCA la familia es un pilar muy importante. La familia necesita información sobre la enfermedad y estrategias de afrontamiento ya que de otra manera, los enfermos no podrán salir solos de la enfermedad en la que se han sumergido.

Para que el tratamiento funcione ayuda mucho que la familia se implique y haga cambios en la relación y en las costumbres alimentarias en coordinación con el equipo terapéutico. Muchos padres llegan sintiéndose impotentes, no sabiendo qué pueden hacer y sin acabar de entender qué es este trastorno y porqué su hijo/a esta así.

Una de las primeras cosas que se indica es adecuar los horarios de las comidas, seguir una serie de pautas que ayudaran a evitar las conductas dañinas, normalizar las situaciones alimentarias, mejorar la dinámica familiar y compartir cómo se siente cada uno.

Cuando hay una colaboración activa de la familia en el tratamiento en coordinación con el equipo terapéutico el pronóstico es mucho más favorable.

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PRINCIPALES SÍNTOMAS


Señales relacionadas con la comida

  • Utilización de dietas hipocalóricas o restrictivas sin prescripción médica.
  • Sentimiento de culpabilidad por haber comido en situaciones en las que el consumo de alimentos no ha sido exagerado.
  • Dirigirse al lavabo después de las comidas cuando todo el mundo todavía está en la mesa reposando.
  • Preocupación constante en relación a los alimentos: propiedades nutritivas, dietas, calorías…
  • Aumento del consumo de agua.
  • Interés exagerado por las recetas de cocina: se leen, se coleccionan, se cocinan pero no se prueban.
  • Ganas de cocinar y preparar platos, con la particularidad de que se muestra un gran interés en que los tomen los demás y justificando el no comerlos ellos mismos.
  • Comportamientos alimentarios extraños: estar mucho rato manipulando la comida con el tenedor (moviéndola de un lado a otro), realizar siempre los mismos rituales como cortar la comida en trocitos muy pequeños o comer los diferentes alimentos en un determinado orden, esconder comida, etc.
  • En las comidas que sí se hacen, empecinamiento en que los demás coman igual o más que él/ella (nunca menos).
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Señales relacionadas con el peso y la imagen corporal

  • Distorsión corporal: se percibe un cuerpo más voluminoso del que realmente se tiene.
  • Miedo o pánico a engordar. A veces se teme llegar a ser obeso/a a pesar de estar muy delgado/a.
  • Utilización de ropa ancha para esconder la pérdida de peso.
  • Pérdida de peso injustificada (la persona está escondiendo aquellas actuaciones que la llevan a adelgazar rápidamente).
  • Provocación del vómito con la intención de adelgazar.
  • Obsesión por pesarse frecuentemente para comprobar el peso o, por el contrario, nerviosismo ante la idea de pesarse.
  • Práctica compulsiva de ejercicio físico y muestras evidentes de ansiedad en el caso de que no se pueda ejecutar.
  • Ayuno y/o utilización de laxantes o diuréticos sin prescripción médica.
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Señales relacionadas con el comportamiento

  • Tristeza, apatía, irritabilidad y cambios de humor.
  • Insatisfacción personal, baja autoestima, quejas constantes en relación a la propia imagen corporal.
  • Atención exagerada hacia los cuerpos delgados.
  • Aumento de las horas dedicadas a actividades intelectuales (leer, estudiar…).
  • Disminución de la concentración y del rendimiento.
  • Discusiones familiares en torno a la comida.
  • Disminución de las relaciones sociales. Se dan excusas para evitar ir a reuniones sociales que impliquen tener que comer. Pérdida de amistades y tendencia al aislamiento.
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CONSEJOS

Se debe...:

  • Conseguir recuperar la credibilidad perdida adoptando una actitud positiva y firme que ayudará a los pacientes a dejarse llevar. Ejemplo: “Tranquilo/a tu eres capaz, inténtalo”.
  • Confiar o creer en el tratamiento y cumplir su parte del pacto.
  • Ser paciente.
  • Conseguir unanimidad de criterios de todos los miembros de la familia. 
  • Explicar de forma clara y completa las normas que piensa implantar con relación a las comidas, reposa, salidas y premios.
  • Abstenerse de preguntar al paciente su opinión sobre qué se comerá cada día.
  • Ganarse la credibilidad manteniendo un punto de autoridad y firmeza. Seguir y respetar las normas proporciona confianza.
  • Aprender a expresar refuerzos positivos: “muy bien veo que te has esforzado”, “estas luchando”. Hay que observas cualquier cambio y progreso favorable en su conducta y felicitarlo/a por ello.
  • Combatir el perfeccionismo.
  • Aprender a decir sí o no (manteniendo los pactos establecidos). No dejarse llevar por el miedo a la reacción del paciente para evitar conflictos.
  • Aprender a escuchar, aunque no nos guste lo que estamos oyendo siempre que sea con respeto.
  • Animarlo/as a expresar sus ideas. Reconocer y respetar sus ideas e ideales aunque difieran de los tuyos. Hablar con el/ella acerca de las diferencias pero tratándolo/as como un adulto con el que cambiar impresiones.
  • Que se sienta un miembro importante de la familia, que sepa que es respetado/a, querido/a pero asegurándose de que entienda que su vida es igualmente importante. El trastorno no puede ser el centro de tu vida.
  • Mantener la calma y retomar el control si es posible.
  • Ofrecer ayuda, a veces basta con escucharlo/a.
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No se debe...:
  • Pasar toda la responsabilidad al equipo terapéutico, la familia actúa como coterapeuta.
  • Permitir que la preocupación por el problema de tu hijo/a le reste atención a otras areas importantes de tú vida. Hacer que el trastorno sea el centro de atención refuerza y prolonga el problema.
  • Sobreproteger al paciente. Hay que demostrarles comprensión pero necesita oportunidades para ser responsable  e independiente.
  • Premiar actividades negativas.
  • Entrar en discusiones improductivas.
  • Hablar de alimentos durante las comidas. Comer es un acto social y el momento idóneo para comentar las incidencias de la jornada.
  • Evitar temas de conversación relacionados con la comida, el aspecto físico o la salud de su hijo/a.
  • Permitir que la comida sea un arma para el paciente.
  • Ser negativo, ejemplo: “Eres un desastre, no te curarás nunca”.
  • Comparar con los otros hermanos/as, sólo se conseguirá crear mala relación entre ellos.
  • Decir que no puedes confiar en el /ella, sólo servirá para que aumente su culpabilidad y baje su autoestima.
  • No dejarse arrastrar en situaciones límite de agresividad verbal o física, porque el paciente llegará hasta donde la familia tolere, es mejor mantener la calma y salir de la habitación.
  • Obligarse a solucionar todos los problemas, porque a veces las soluciones no son inmediatas.
Si necesitas sentirte escuchado, no estas solo. pincha aqui y CONTACTA